Máscaras faciales
Cubren toda la cara al mismo tiempo, se usan sin manos y son la forma más práctica de llevar luz roja a frente, mejillas, nariz, mentón y, en algunos modelos, cuello.
- Rígidas o flexibles. Las rígidas de plástico quedan separadas de la piel; las de silicona flexible se apoyan sobre la cara y aprovechan mejor la luz.
- El punto débil: los ojos. Las máscaras tienen aberturas para los ojos, para que la luz no los ilumine de frente. Eso hace que el contorno, justo la zona donde más se nota el cansancio, quede con menos cobertura.
Gafas para el contorno de ojos
Son dispositivos diseñados específicamente para la zona que rodea los ojos. Concentran la luz roja en el contorno y, en muchos casos, suman microcorriente.
Varitas
Son dispositivos de mano que combinan varias tecnologías (microcorriente, vibración, calor, luz). Sirven para trabajar zonas puntuales, como la mandíbula o el cuello. Como la luz se mueve sobre la piel, cada punto recibe una dosis baja, así que conviene pensarlas más como herramientas de tonificación y drenaje que como tratamiento de luz roja.
Paneles
Son placas de LEDs de alta potencia que se usan a cierta distancia, para la cara o el cuerpo. Entregan mucha luz, pero requieren cuidar la distancia, la posición y la protección de los ojos. Son más comunes en gimnasios, centros de estética y uso deportivo.
| Dispositivo | Zona | Su fuerte | Su límite |
|---|---|---|---|
| Máscara | Cara completa | Cubre todo, manos libres | El contorno queda con menos luz |
| Gafas de contorno | Alrededor de los ojos | Luz focalizada + microcorriente | Solo trabaja esa zona |
| Varita | Zonas puntuales | Tonifica y drena | Poca dosis de luz por punto |
| Panel | Cara y cuerpo | Mucha potencia | Requiere distancia y protección |
El contorno de ojos, uno por uno
En el contorno aparecen tres problemas distintos. Muchas veces se los mezcla, pero tienen causas diferentes y no todos responden igual a cada tecnología.
Ojeras
No todas las ojeras son iguales. Hay tres tipos principales:
- Vasculares. Tono violeta, azulado o rojizo. Se deben a la sangre que se ve a través de la piel fina. Si estirás suavemente la piel y el color se aclara, probablemente sea vascular. Es el tipo que mejor responde a la luz roja, porque el problema es la circulación.
- Pigmentadas. Tono marrón. Se deben a un exceso de melanina, muy común en pieles más oscuras o con antecedentes familiares. Responden mejor a activos despigmentantes, como la niacinamida, que a la luz sola.
- Estructurales. Son sombras, no color: aparecen por el hundimiento natural debajo del ojo (la "ojera hundida"). La luz roja ayuda a mejorar la calidad y la firmeza de la piel, pero el hundimiento en sí no desaparece con un dispositivo.
Muchas personas tienen una combinación de dos tipos.
Bolsas
- De líquido. Aparecen o empeoran a la mañana, con el calor, la sal o en ciertos momentos del ciclo, y varían de un día a otro. Son las que responden a la microcorriente, porque se trata de líquido que se puede drenar.
- De grasa. Están siempre, no cambian con los días y suelen aparecer con la edad, cuando la grasa que rodea el ojo se desplaza hacia adelante. Ningún dispositivo de uso en casa las elimina: requieren una consulta médica.
Arrugas del contorno
Las líneas finas y las patas de gallo se deben a la pérdida de colágeno y elastina en una piel que, además, se mueve todo el día cuando hablamos, sonreímos o entrecerramos los ojos. Responden a la luz roja, que estimula el colágeno, y a la microcorriente, que ayuda a tonificar.
